Prevención y Diagnóstico

Entender la prevención y el diagnóstico es fundamental para comprometerse con la recuperación. Entérate de lo que necesitas saber sobre estos procesos.

Se recomienda que las personas que tienen riesgo de padecer cáncer colorrectal comiencen a realizar pruebas de detección periódicas a la edad de 45 años. Se pueden hacer diferentes tipos de prueba, desde la detección de signos de cáncer a través de las heces fecales o un examen de observación al interior del colon y recto.

Para quienes tengan entre 76 y 85, la decisión de someterse a la prueba de detección debe basarse en preferencias, esperanza de vida, estado de salud general y los resultados de las pruebas de detección anteriores. Las personas de más de 85 años, no necesitan realizarse pruebas de detección precoz de cáncer colorrectal.

Se puede prevenir o detectar precozmente el cáncer de colon mediante la prueba de detección. Si los resultados son anormales, se debe realizar una colonoscopia. Hay personas que prefieren comenzar con la colonoscopia como examen de detección.

Pruebas de detección del cáncer colorrectal:

Los exámenes y pruebas de detección se realizan para determinar la presencia de cáncer en personas que no presentan ningún síntoma. Se pueden usar varias pruebas de prevención, y que pueden ser divididas en dos grupos principales:

  • Pruebas de heces fecales: En estas pruebas se examinan las heces fecales para determinar si hay signos de cáncer. Estas pruebas son menos invasivas y fáciles de realizar, pero necesitan realizarse con más frecuencia. Si presenta resultados anómalos, deberá realizar una colonoscopia.

  • Exámenes visuales (estructurales): Con ayuda de un endoscopio (instrumento parecido a un tubo con una cámara diminuta y una fuente de luz en el extremo) se realiza el examen con el que se observa la estructura del colon y el recto para detectar cualquier área anormal. También se utilizan estudios por imágenes especiales (rayos X).

Algunas podrían ser mejor opción personal que otras. Sin embargo, lo más importante es hacerse la prueba que sea recomendada por el especialista.

Prueba inmonoquímica de sangre oculta en las heces fecales (iFOBT):
Esta prueba reacciona con parte de la proteína de la hemoglobina humana que se encuentra en los glóbulos rojos y busca detectar la presencia de sangre en la materia fecal. Para llevarla a cabo se puede realizar perfectamente desde la comodidad del hogar y solo se necesita recolectar pequeñas cantidades de feca en una tarjeta o tubo.

Prueba de ADN en heces fecales:
Esta prueba, también conocida como multidirigida de ADN en las heces fecales o MT-sDNA, identifica ciertas secciones anormales de ADN provenientes de cáncer o de células de pólipos. Es probable que las células de cáncer colorrectal o de pólipos presenten mutaciones de ADN en ciertos genes. Estas células con mutaciones, a menudo llegan hasta las heces fecales y las pruebas pueden detectarlas.

Exámenes visuales (estructurales):
Estas pruebas permiten observar la estructura interior del colon y del recto y detectar anomalías que pudiesen desencadenar en pólipos o cáncer. Estos exámenes se pueden realizar con menos frecuencia que las pruebas de heces fecales, pero requieren más preparación con anticipación, además de presentar algunos riesgos que no se existen en las pruebas de heces fecales.

Colonoscopia:
Se trata de una prueba dónde el paciente se encuentra anestesiado bajo sedación. Se examina el colon y el recto en toda su extensión con un colonoscopio, que es un tubo flexible de grosor aproximado a un dedo. Tiene una luz y una pequeña cámara de video en el extremo. Se introduce por el ano hacia el recto y colon. A través de este tubo, se pueden pasar instrumentos especiales para la biopsia (muestra) o extirpar cualquier área que se vea sospechosa. Pólipos, por ejemplo.

El colon y el recto se tienen que vaciar y limpiar para que el médico pueda observar el revestimiento interno en su totalidad durante el examen. Para hacerlo hay diferentes maneras: píldoras, líquidos y enemas (o más de un procedimiento a la vez). El médico debe explicar las opciones, dará instrucciones específicas que se deben seguir cuidadosamente los días antes del procedimiento, ya que puede ser necesaria una dieta especial, comprar suministros y laxantes. Si se presentan dudas al respecto, siempre hay que consultar directamente con el especialista.

Durante el examen:

El médico observará las paredes internas del colon conforme retire lentamente el colonoscopio. Si se detecta un pólipo pequeño, es posible extraerlo y enviarlo a un laboratorio para saber si contiene áreas que se hayan tornado cancerosas, ya que, algunos pólipos pueden convertirse en cáncer con el tiempo. Si se observa un pólipo o tumor más grande o cualquier otra anomalía, se extrae un pequeño fragmento del mismo (para realizar una biopsia) a través del colonoscopio.

Esta muestra llega al laboratorio para examinar si es cáncer, un crecimiento benigno (no canceroso) u otra situación.

Posibles complicaciones y efectos secundarios:

Aunque estos efectos no son graves, usualmente es posible presentar molestias por inflamación abdominal, dolores por gas o cólicos durante un tiempo después del examen hasta que se expulse el aire. Además, existe la posibilidad de presentar baja presión sanguínea o cambios en el ritmo cardiaco debido al sedante.

De realizar una biopsia o extirpación de un pólipo, es posible notar un poco de sangre en uno o dos días después del procedimiento. Ante cualquier anomalía, siempre hay que consultar con el médico.

La colonoscopia es un examen seguro, sin embargo, pueden existir ocasiones en que el colonoscopio puede perforar la pared del colon o del recto (perforación). Los síntomas pueden ser calambres abdominales intensos, náuseas y vómitos. Esta situación podría tornarse peligrosa con riesgo mortal debido a las probabilidades de desarrollar una infección. En tal caso, puede que sea necesario reparar el orificio mediante cirugía.

Colonografía por CT (colonoscopia virtual)

Este es un procedimiento de avanzada en el cual se utiliza una tomografía computarizada con rayos X, pero en lugar de tomar una fotografía (como la radiografía convencional) se toman muchas imágenes al tiempo que un dispositivo rota alrededor del paciente mientras está en una camilla. Luego una computadora combina estas fotografías en imágenes detalladas de la parte del cuerpo que se está observando.

Gracias a un programa especializado de computadora, el examen permite crear imágenes radiológicas en dos dimensiones y una vista tridimensional del interior del colon y recto, lo que facilita la detección pólipos o cáncer.